Mitos y realidades

Mitos y realidades

Respondiendo cuestiones…

– ¿Los niños/as con altas capacidades intelectuales son siempre unos empollones, sabihondos y sabelotodo…?

– Pues la respuesta es claramente NO… y esto no debe generar ningún tipo de extrañeza si tenemos en cuenta que el Sistema Educativo actual no está preparado para dar respuesta educativa a este tipo de alumnado. Es frecuente encontrarnos con personas con altas capacidades intelectuales que sufren fracaso escolar ante la falta de motivación e interés por aprender en una escuela que no los tiene en cuenta.

– ¿Es verdad que los niños y niñas con altas capacidades intelectuales son tan, tan inteligentes que no necesitan ningún tipo de ayuda académica? ¿Son tan inteligentes que lo aprenden todo solos?

– Pues la respuesta es claramente NO… aunque no podemos negar que la capacidad intelectual de estos/as niños/as les permite un procesamiento de la información mucho más rápida y de forma más compleja, estableciendo relaciones casi de forma inmediata con conocimientos previos, formando una red de conocimientos mucho más amplia que el resto de niños/as de su misma edad cronológica… esto es cierto, pero esto no implica que estos/as niños/as aprendan solos y no necesiten la guía de un adulto (padres, maestros/as, tutores/as…) que les proponga retos y los motive constantemente en la consecución de los mismos. Por ello, es cierto que el aprendizaje se adquiere más rápidamente pero no que éste se dé sin ayuda y sin refuerzos positivos.

– ¿Los niños/as con altas capacidades intelectuales son unos engreídos y se creen superiores al resto por ello no se relacionan con los/as niños/as de su edad y solo con los adultos o con niños/as mayores que ellos/as?

– Pues la respuesta es claramente NO… Los/as niños/as con altas capacidades intelectuales no son niños/as “repelentes”, curiosamente aquellos/as de ellos/as que manifiestan una actitud “arrogante” o que alardean de lo que saben, no suelen ser niños/as con altas capacidades intelectuales, sino niños/as que han sido muy estimulados desde pequeños/as y están acostumbrados/as a mostrar sus conocimientos (alentados por los padres) ante los demás. Los/as niños/as con altas capacidades intelectuales suelen mostrarse cautos y comedidos (quizás por las experiencias negativas que han vivido cuando manifiestan claramente sus conocimientos) a la hora de expresar abiertamente todo lo que conocen o cómo llegar a la solución de un problema de una forma creativa y perspicaz, pero diferente… es por ello que en el mundo de sus iguales no se sienten cómodos y además porque sus intereses y motivaciones no se corresponde con los de sus iguales.

Esto para nada implicaría o justificaría la respuesta afirmativa a la respuesta de partida, pueden… y son en su mayoría niños/as felices en su entorno, fundamentalmente familiar, y con unas habilidades sociales similares al de resto de niños/as.

– ¿Los/as niños/as con altas capacidades intelectuales se sienten diferentes porque saben que son más inteligentes?

– Pues la respuesta es claramente NO… pero es cierto que esta premisa puede suscitar controversia dado que las diferencias las marca el entorno que rodea al niño/a y no él/ella propiamente dicho. Es la sociedad la que al conocer que un/a niño/a tiene altas capacidades intelectuales lo tacha de “empollones”, “calculines”, “diccionario con patas”, “repelentes”, “engreídos” y un larguísimo etc que se hace extensivo a los padres de estos chicos/as por luchar por los derechos, fundamentalmente educativos y académicos de sus hijos e hijas. El diagnóstico puede suponer un alivio tanto para los padres como para los/as niños/as dado que pueden explicarse muchas de las necesidades de tipo educativo, social y afectiva que tienen y actuar consecuentemente potenciando lo positivo frente a lo negativo. De igual manera, este diagnóstico puede suponer un “suplicio” por las connotaciones negativas que causa en la sociedad, principalmente en el entorno más cercano: escuela, amigos/as, familiares… dando lugar al etiquetamiento haciendo especial hincapié en todas las características negativas que supone.

– ¿Todos/as los niños/as con altas capacidades tienen problemas emocionales?

– Pues la respuesta es claramente NO… porque no existen diferencias con el resto de la población cuyo coeficiente intelectual se considera “normal”. Sí es cierto que sufren por temas relacionados con las injusticias en el mundo, la muerte, falta de moralidad… y llama especialmente la atención que estas inquietudes surjan a una edad muy, muy temprana… es esto lo realmente llamativo… ya que este tipo de temas puede preocuparle a cualquier persona que sea sensible ante su entorno; y esto nos ocurre a la mayoría.

– ¿Las altas capacidades siempre conlleva problemas en el/la niño/a?

– Pues la respuesta es claramente NO… el hecho de poseer altas capacidades intelectuales no es sinónimo y de forma intrínseca de vicisitudes y problemas, el problema radica en la falta de conocimientos y concienciación por parte de los agentes implicados (escuela, sociedad y familia) ante las altas capacidades intelectuales: cuáles son las necesidades académicas, sociales y afectivas, qué importancia tiene un diagnóstico precoz, cuáles son las estrategias más adecuadas para la intervención (académica, social y afectiva), qué agentes deben estar implicados en la atención de las necesidades relacionadas con las altas capacidades intelectuales, y un larguísimo etc.

Y para que veas y escuches…

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